La incontrolable ola delictiva, que castiga con dureza a todo el país, comenzó a alcanzar niveles extremos en coincidencia con la nueva asunción del Ministro del Interior Carlos Filizzola, la disposición del Presidente de la Republica esta en hacer una estrategia que consiste en designar a un policía para custodiar un área o una cuadra específica, para racionalizar los recursos de las comisarías.
Pero este dispositivo resultó un fracaso total, ya que desde su ejecución, irónicamente, aumentaron los crímenes. Entonces, ante el estrepitoso revés, tanto el ministro como el viceministro y el comandante tuvieron que idear pretextos para justificar su inutilidad.
Como siempre argumentaron que hay faltante de agentes en las calles, pero no mencionaron que en esta administración se volvió a disponer la reactivación de las guardias privadas a cargo de agentes del orden, un recurso que solo contribuye a aumentar los bolsillos de los miembros de la cúpula institucional, una practica que se volvió muy rutinario,
supuestamente, la Policía cuenta con una fuerza total de 24.782 efectivos, entre oficiales, suboficiales, cadetes, aspirantes y funcionarios. Ahora las autoridades responsables de garantizar la seguridad de la ciudadanía se rebuscaron en una excusa aún más contradictoria, pues señalan que heredaron una Policía obsoleta y sin ningún recurso básico, una excusa bien barata, para no aceptar su ineptitud, mientras ellos se disponen para el adiestramiento seguirán mas robos, secuestros, asesinatos, y la sociedad tendrá que tomar la decisión de seguir callándose o defenderse ellos mismos, ya que la policía no es garantía, para ningún ciudadano paraguayo
y la gente no sabe qué hacer si echarse a llorar o reírse, ya que la Policía actualmente está más equipada que nunca, con vehículos, armamento sofisticado y tecnología, jamás antes incorporados.
Mientras las autoridades buscan argumentos, la ciudadanía está indefensa.

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